El mega backdoor Roth
Por Luigi PooleActualizado el
Una minoría de planes 401(k) acepta aportaciones después de impuestos por encima de tus aportaciones normales. Si mueves ese dinero a tratamiento Roth de inmediato, con una conversión dentro del plan o un traspaso a una Roth IRA, se convierte en ahorro Roth muy por encima de los topes habituales.
Casi todos los planes 401(k) guardan dos tipos de dinero del empleado: las aportaciones tradicionales antes de impuestos y las aportaciones Roth, ambas bajo el mismo tope anual. Una minoría de planes acepta un tercer tipo — aportaciones después de impuestos que no son ni tradicionales ni Roth, hechas con dinero que ya pagó impuesto y guardadas en su propia subcuenta dentro del plan. Ese tercer bucket, junto con una manera de moverlo pronto a tratamiento Roth, es todo el mega backdoor Roth.
No es una laguna legal que tú construyes. Es una característica del plan que existe o no existe, escrita en un documento que no redactaste y no puedes modificar. Por eso el primer trabajo no es aritmética: es leer el documento resumen del plan, o sacarle al administrador una respuesta clara sobre dos cláusulas específicas. Lo demás es mecánico.
Tres puertas bajo un mismo techo
A un 401(k) le entra dinero por tres puertas, y conviene verlas por separado.
Tus aportaciones por nómina — tradicionales, Roth o una mezcla — están limitadas por un tope anual que sigue a la persona, no al plan. Dos empleos en el mismo año no te dan dos topes. El dinero del empleador, sea contribución equivalente o aportación directa, no está sujeto a ningún límite del lado del empleado. Las aportaciones después de impuestos son la tercera puerta, y solo las limita lo que sobre por debajo de un techo mucho más alto sobre todo lo que se acredita a la cuenta en un año.
Ese techo es la cuenta que importa. Toma el límite global anual, resta tus propias aportaciones, resta cada dólar que puso el empleador, y el resto es tu espacio después de impuestos. De ahí salen dos consecuencias. Una contribución generosa del empleador achica la abertura en vez de ampliarla, que es el único lugar en la planificación de retiro donde un buen match resulta un leve estorbo. Y como el techo global aplica por empleador no relacionado mientras que el tope de aportación aplica por persona, quien tiene ingreso propio por cuenta propia junto a un empleo formal dispone de un segundo techo — un caso de nicho, pero grande para consultores y médicos.
Después de impuestos no es Roth, y ahí está el asunto
El nombre es la confusión más común, y no ayuda que los portales de nómina pongan «Roth» y «después de impuestos» una debajo de la otra en la misma lista. Las dos se financian con dinero ya gravado. Se separan en qué pasa con el crecimiento.
Las aportaciones Roth crecen libres de impuesto y salen libres de impuesto una vez cumplidas las condiciones. Las aportaciones después de impuestos a secas crecen con impuesto diferido: el capital aportado regresa sin gravamen, pero cada dólar de ganancia sobre él es ingreso ordinario cuando finalmente sale. Abandonada durante décadas, esa subcuenta es el peor de los tres buckets — renuncia a la deducción de una aportación tradicional y al crecimiento libre de una Roth, y se queda solo con el diferimiento.
Por eso la conversión no es un adorno opcional. El bucket después de impuestos es una sala de espera. Todo su valor viene de qué tan rápido logras vaciarlo hacia el lado Roth.
Qué tiene que permitir el plan
Dos cláusulas, y hacen falta las dos:
- Aportaciones después de impuestos que no sean Roth. Son una línea distinta de la elección Roth, casi siempre en otra casilla de la pantalla de aportaciones, y con frecuencia sencillamente no están.
- Una salida de ese bucket mientras sigues empleado. O una conversión Roth dentro del plan, que mueve la subcuenta a la cuenta Roth designada sin que el dinero salga, o un retiro en servicio que te deja traspasarlo a una Roth IRA.
La mejor versión de la segunda cláusula es la conversión automática dentro del plan, a veces llamada conversión diaria o por periodo de pago, en la que el plan barre cada aportación hacia el lado Roth apenas aterriza. Donde existe, la configuras una vez y la consecuencia fiscal nunca llega a aparecer.
Hay una tercera restricción fácil de pasar por alto. Las aportaciones después de impuestos se someten a pruebas de no discriminación, que comparan lo que aportan los empleados mejor pagados contra lo que aporta el resto. Si la brecha es demasiado ancha, el plan corrige devolviendo el exceso con sus ganancias, gravable en el año de la devolución. Los planes suelen adelantarse limitando estas aportaciones a un porcentaje del salario bastante por debajo de lo que el techo global permitiría. Pregunta cuál es ese límite antes de armar un plan de flujo de efectivo alrededor de una cifra que el plan no va a aceptar.
Por qué la velocidad decide el resultado
Las ganancias dentro del bucket después de impuestos son dinero antes de impuestos. Al convertir, el capital cruza sin gravamen y las ganancias que lo acompañan son ingreso ordinario de ese año. No puedes escoger: un retiro de esa subcuenta arrastra una porción proporcional de sus ganancias.
Así que la factura depende de cuánto tiempo estuvo ahí el dinero. Toma $24,000 de aportaciones después de impuestos repartidas a lo largo de un año, invertidas al 7 %, convertidas en cuatro momentos distintos:
| Convertido | Capital | Ganancia gravada | Impuesto al 32 % | Queda en Roth |
|---|---|---|---|---|
| Automático, cada periodo de pago | $24,000 | cerca de $0 | cerca de $0 | $24,000 |
| Una vez, al cierre de ese año | $24,000 | $840 | $269 | $24,840 |
| Tras cinco años dentro del plan | $24,000 | $9,661 | $3,092 | $33,661 |
| Tras diez años dentro del plan | $24,000 | $23,212 | $7,428 | $47,212 |
| Impuesto al convertir, según cuánto tiempo estuvo el dinero en el bucket | |
|---|---|
| Cada periodo de pago | cerca de $0 |
| Al cierre del año | $269 |
| Tras cinco años | $3,092 |
| Tras diez años | $7,428 |
$24,000 de aportaciones después de impuestos repartidas de forma pareja en un año, rendimiento anual de 7 %, convertidas por completo en cada momento. Impuesto a una tasa marginal de 32 %.
La fila del cierre de año supone aportaciones parejas, de modo que el dólar promedio lleva unos seis meses invertido. La comparación que vale la pena sostener es la primera fila contra la última. Si conviertes de inmediato, esos $24,000 crecen dentro del Roth hasta unos $47,212 en diez años sin deber nada por el camino. Si conviertes a los diez años, llegas exactamente a los mismos $47,212 de dinero Roth — habiendo firmado un cheque de $7,428 para lograrlo. Mismas aportaciones, mismo rendimiento, una factura evitable.
De ahí salen dos reglas prácticas. Paga el impuesto de la conversión con dinero de fuera y no con el monto convertido, o habrás encogido en silencio la posición que acabas de construir. Y si tu plan solo permite convertir una vez al año, hazlo el primer día hábil en que se pueda y no cuando te acuerdes — la diferencia entre la segunda fila y algo peor es un recordatorio en el calendario.
Haz tus númerosCalculadora de 401(k)El retiro dividido que rescata una conversión tardía
Si el plan no permite ninguna salida mientras trabajas ahí, la estrategia no muere: se pospone. Al separarte puedes tomar un solo retiro de la subcuenta después de impuestos y mandarlo a dos destinos: el capital a una Roth IRA y las ganancias a una IRA tradicional o al plan del nuevo empleador. Nada se grava. El costo es que esas ganancias — que habrían sido dinero Roth si hubieras convertido temprano — se quedan antes de impuestos para siempre.
Vigila con cuidado a dónde mandas esa porción de ganancias si además usas el backdoor Roth normal. La regla de prorrateo de esa maniobra mira cada dólar antes de impuestos que tengas en cuentas tradicionales al último día del año, así que estacionar las ganancias en una IRA tradicional vuelve parcialmente gravable toda conversión futura. Mandarlas al plan de un empleador deja limpio el lado de las IRA. El capital que entra a la Roth IRA no causa ese problema, porque no agrega saldo antes de impuestos.
Dónde va en el orden
Esta es la última parada antes de una cuenta de corretaje gravable, no una de las primeras. En secuencia: cobra completa la contribución del empleador, porque un retorno instantáneo de 50 a 100 % le gana a cualquier argumento fiscal; liquida la deuda que cueste más de lo que un portafolio puede rendir; financia una cuenta de ahorros para gastos médicos si calificas, ya que es el único contenedor sin impuesto en los tres momentos; llena tus aportaciones normales y una IRA. Solo entonces el bucket después de impuestos merece atención.
La razón de ese lugar es el flujo de efectivo, no la teoría. Estas aportaciones salen del salario neto, después de que ya se retuvo el impuesto, así que un dólar aportado cuesta un dólar completo de dinero disponible. Llenar un espacio significativo después de impuestos mientras también llenas las aportaciones normales implica una tasa de ahorro que la mayoría de los hogares no alcanza — que es justo por qué la estrategia apunta a quien ya se quedó sin contenedores, y por qué conviene ver primero qué produce tu plan con la calculadora de 401(k) antes de dar por hecho que sobra dinero.
Vale la pena modelar dos cosas antes de comprometerse. Pasa la conversión por la calculadora de conversión Roth para que el ingreso gravable extra del año sea una cifra y no una sorpresa, y si estás decidiendo qué contenedor llenar después, el crecimiento compuesto de las mismas aportaciones en una cuenta gravable frente a una Roth muestra cuánto vale de verdad el refugio en tu horizonte. Ninguna de las dos es complicada. Las dos le ganan a enterarte al declarar.
Si la respuesta del administrador es no, tómala tal cual y sigue adelante. Algunos planes agregan las cláusulas después, así que es una pregunta que conviene repetir tras un cambio de administrador o un rediseño del plan. Mientras tanto, el backdoor Roth normal y una cuenta de corretaje barata son las puertas que quedan — más chicas, y abiertas para todos, que es más de lo que puede decirse de esta. La mecánica del plan que la rodea, de comisiones a vesting a qué pasa al cambiar de empleo, está en cómo funciona en realidad un 401(k).
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si mi plan lo permite?
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Hazle dos preguntas concretas al administrador del plan: si acepta aportaciones después de impuestos que no sean aportaciones Roth, y si permite conversiones Roth dentro del plan o retiros mientras sigues empleado. Ambas respuestas tienen que ser sí. El documento resumen del plan lo dice con todas sus letras.
¿Estas aportaciones consumen mi límite normal de aportación?
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No. Las aportaciones después de impuestos quedan fuera del tope que gobierna tus aportaciones tradicionales y Roth por nómina, así que puedes llenar ese tope y aun así seguir. Sí cuentan contra el techo global de todo lo que entra al plan en un año, del que también come el dinero del empleador.
Mi plan acepta dinero después de impuestos pero no deja sacarlo. ¿Sirve igual?
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Sirve, más lento y con factura fiscal. Las ganancias dentro de ese bucket se acumulan antes de impuestos, así que cuanto más tiempo pasen ahí, más se grava al convertir. Al dejar el empleo puedes mandar el capital a una Roth IRA y las ganancias a una cuenta tradicional en un solo retiro dividido.
¿Esto arruina el backdoor Roth normal?
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Traspasar el capital después de impuestos directo a una Roth IRA no lo afecta, porque no agrega saldo antes de impuestos en ninguna IRA. Mandar las ganancias a una IRA tradicional sí, porque el cálculo prorrateado cuenta cada dólar antes de impuestos y volvería gravable cualquier conversión futura.
¿Conversión dentro del plan o traspaso a una Roth IRA?
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Dentro del plan es más simple, muchas veces automática, y conserva precios institucionales y protección frente a acreedores. La Roth IRA abre todo el universo de inversión y mejores reglas de retiro, a cambio de un reloj de cinco años por cada conversión. Si tu plan convierte solo, úsalo.
¿El plan puede devolverme el dinero?
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Sí. Las aportaciones después de impuestos pasan por pruebas de no discriminación, y si los empleados mejor pagados aportan mucho más que el resto, el plan corrige devolviendo el exceso con sus ganancias. Ese reembolso es gravable, y por eso muchos planes limitan de antemano el porcentaje permitido.