- Crecimiento compuesto
- Rentabilidad obtenida sobre la rentabilidad anterior, no solo sobre lo que aportaste. Por eso el tiempo invertido suele importar más que el tipo, y por eso empezar es la decisión que cuenta.
- Asignación de activos
- Cómo se reparte tu dinero entre tipos de inversión: acciones, bonos, efectivo, inmuebles. Explica la mayor parte de la diferencia de comportamiento entre dos carteras, mucho más que qué fondos concretos contienen.
- TER (ratio de gastos)
- El porcentaje anual que cobra un fondo, descontado antes de que veas rentabilidad alguna. Un 2 % sobre una rentabilidad del 7 % se lleva alrededor de una cuarta parte de tu crecimiento cada año, y compone.
- Diversificación
- Tener suficientes cosas distintas como para que ninguna pueda hundirte. No sube la rentabilidad esperada; estrecha el rango de resultados, que es lo que permite seguir invertido en un mal año.
- Aportaciones periódicas
- Invertir una cantidad fija en un calendario fijo, sea cual sea el precio. Elimina la decisión de cuándo entrar, que es la que casi todo el mundo falla.
- Ganancia realizada y no realizada
- Una ganancia no realizada es una subida de valor que aún mantienes; una realizada es la que vendiste. En una cuenta sujeta a impuestos la diferencia importa: solo tributan las realizadas.